Mantener una temperatura adecuada en el hogar y revisar los equipos son dos acciones imprescindibles para un uso responsable y eficiente de la calefacción

Este gasto supone el 46% del consumo energético de los hogares y, con un buen uso, se puede ahorrar entre un 8 y un 13% en la factura.

Mantener una temperatura de confort adecuada, no cubrir los radiadores o purgarlos antes de usarlos son las recomendaciones claves si se quiere conseguir un uso eficiente y responsable de la calefacción en nuestro hogar. Se trata de pequeñas acciones pero muy útiles a la hora de ahorrar en calefacción, un aspecto que supone el 46% del consumo energético de los hogares y que puede llegar a rebajarse entre un 8 y un 13% adoptando sencillas pautas de ahorro.

Una medida importante para ahorrar en la factura es mantener una temperatura de confort (unos 21 grados de manera constante) y evitar los fuertes altibajos de temperatura, algo fácil de conseguir con ayuda de un termostato. Una temperatura óptima durante todo el día puede suponer un ahorro de entre un 8 y un 13%. Un ahorro que se puede incrementar si se programa el encendido del sistema de calefacción para que funcione solo durante el tiempo en el que se va a estar en casa. Cuando la casa no va a estar ocupada es recomendable mantener una temperatura no superior a 15 grados.

Por otro lado, purgar o extraer el aire de los radiadores al menos una vez al año, al principio de la temporada de uso de la calefacción, permite eliminar las pequeñas burbujas de aire que se acumulan en ellos e impiden el paso de todo el calor. Su ubicación es importante. Otra medida es utilizar las persianas como elementos de ahorro: subirlas durante el día para que entre la luz del sol y caliente la casa de forma natural y bajarlas por la noche para proteger la casa del frío. Las cortinas también ayudan. Reforzar el aislamiento de las ventanas también será de gran ayuda para mantener el calor. El 40% de las fugas se produce por ventanas y cristales.

También es muy útil concentrar el calor. Si hay estancias que apenas se usan, no es necesario que se gaste en calefacción en ellas. Lo ideal es cerrar las puertas para que el calor se concentre en la parte de la vivienda que más se utiliza. Con este gesto se puede ahorrar entre un 5% y un 8% de energía.

El mejor lugar para ubicar los radiadores es bajo las ventanas ya que el aire que se filtra ayuda a distribuir el calor. Otro consejo es no cubrir los radiadores ni con muebles ni con ropa húmeda. Este tipo de acciones incrementan el consumo y, por tanto, el importe de la factura.

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