La zona de fuegos de la cocina debe ser funcional, cómoda de utilizar y de limpiar y, por encima de todo, segura

La calidad, prestaciones, variedad y seguridad de los electrodomésticos que utilizamos en nuestras cocinas han avanzado enormemente de unos años a esta parte. En concreto, si estamos pensando en cambiar la placa de cocción de nuestra cocina, debemos tener en cuenta entre otros factores, el uso, la facilidad de limpieza, la seguridad, la comodidad el presupuesto,… Y –sobre todo- tener muy claras todas las opciones que existen en la actualidad en el mercado para poder elegir la que se adecúa mejor a nuestras necesidades.

1.-Placa a gas tradicional. Es la típica placa de cocción de toda la vida, de acero inoxidable y con quemadores de llama. Habitualmente suelen llevar 4 quemadores aunque podemos encontrarlas también modelos de 3 o incluso de 2, ya que incluyen plancha o barbacoa. Todos los modelos llevan un sistema de autoencendido, para cumplir con la normativa vigente, y de seguridad que corta el flujo de la llama si se apaga. Estas placas de cocción son las más económicas. Tienen que pasar inspecciones periódicas de seguridad y su limpieza es un poco más complicada que en las vitrocerámicas.

2.-Placa vitrocerámica. Son muy fáciles de limpiar y son bastante resistentes ya que soportan bastante peso. Son bastante seguras pues el calor está limitado a la zona del quemador. El consumo de energía es más elevado que las de inducción o gas.
Podemos encontrarnos varios tipos:
• Vitrocerámica halógena. Este tipo de placa de cocción utiliza halógenos para generar calor teniendo una respuesta más rápida. Al requerir más potencia consumen más energía.
• Vitrocerámica radiantes. Son las más económicas aunque ya se están quedando obsoletas. Para generar calor utiliza resistencias radiantes.
• Vitrocerámica Hi-Light. Más conocidas como placas rápidas. Son las que más se suelen vender. El calor lo generan resistencias onduladas que son más rápidas que las radiantes.
3.-Placa de inducción. Se diferencian de las vitrocerámicas porque el calor lo generan mediante campos magnéticos los cuales solo calientan el recipiente que se encuentra encima, sin calentar el cristal. Es imprescindible que los recipientes sean específicos para placas de inducción. Podemos encontrar diferentes tipos de placas de inducción:
• Placas de inducción tradicionales. Disponen de focos de calor de diferentes medidas y se regulan independientemente.
• Placas de inducción de superficie total. Suelen combinar una zona de inducción flexible o bien toda la superficie. Las placas de inducción flexible son aquellas en las que se coloca un recipiente de cualquier forma o tamaño, la placa detecta el recipiente y calienta solo la zona donde se encuentra, es decir calienta solo el recipiente. Esto hace que no haya pérdidas de energía. Sus precios son más elevados que cualquiera de las anteriores.

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